Las dunas
jamás han rogado...
Al mar la suave caricia salada
que les desclave su aciago letargo.
Y sin embargo…
la huacachina llega y las roza sin que pidan nada
con su zafírea carroza mojada.
II
Y este verano rugiente
jamás ha rogado
El beso helado del invierno urgente
que los recobre del yermo letargo.
Y sin embargo…
La madrugada madura relente
Sabe amar con dulzura al mediodía ardiente.
III
Y ninguno de los estados de la luna
jamás han rogado
Al sol candente, el bautizo de fuego
que las despierte del frío letargo.
Y sin embargo…
En haz de noche clara convierte en eclipse su belleza
para amar al sol brillante.
IV
Nos empeñamos
y avanza la vida
su calendario de esperanza herida,
sumando años, restando energía
en una danza de costas y cargos.
Y sin embargo…
¿Por qué será que con ciega firmeza
se enorgullece la naturaleza…?
V
Sé que ¡jamás!
mi alma rogaría
La luz fugaz de tu palabra, un faro,
la pertinaz mansalva de tu amparo,
una señal al alba, la utopía
que me rescate de este gris letargo,
Y sin embargo…
STHEFITA