Gala contemplando su propio cuerpo
Óleo sobre madera (1945)
Salvador Dalí
Serena como un tren de caracoles
Como cualquier esquina de mi pueblo
Como la luz dormida en los faroles
Como una niña vencida por el sueño
Como se aquietan en un cántaro las flores
Como respetan los altares el silencio
Como una madre después de haber llorado
Como el cristal en el retrato de los muertos
Como descansan de las yemas los teclados
Como los nombres en los mármoles eternos
Como la sombra en los pinos de verano
Como los barcos encallados en los puertos
Como los pies de los errantes que han llegado
Como en las noches las dos manos del obrero
Como el amante después de haber amado
Como los cielos estrellados en invierno
Como un crepúsculo de otoño desangrado
Como la lluvia acariciando cada cuerpo
Como las armas que agotaron sus disparos
Como la espada en la vigilia del guerrero
Como la siesta de los corzos en el prado
Como el azul rostro del mar cuando no hay viento
Como la hormiga al transportar el pan sagrado
Como la espiga del trigal áureo y sediento
Serena como siempre lo he soñado
Serena sin preguntas y sin peros
Serena como nunca he imaginado
Así te quiero
Así te espero